viernes, 11 de noviembre de 2011

Laberinto público

Y ahí voy, subiendo escaleras, esquivando lagañas y oliendo bostezos.
Atravesando un laberinto.
Desde los costados me miran los primeros y los últimos de la vida, tratando de no ser sofocados entre bolsos y carteras.

Cada persona que miro tiene su cara transformada en un culo, pareciera que fuese contagiosa. Sí, definitivamente hay una epidemia de caras de orto.
También veo una red de extremidades entrelazadas en el techo, y bastantes aureolas húmedas, inescondibles.

Yo, sigo la aventura de ir agarrándome del cielo, sintiendo el calor de una masa que parece caerse y no lo hace, porque ni siquiera tiene lugar para caer.  
                                                                                          GB

jueves, 3 de noviembre de 2011

PALABRAS COMO GRANOS.

Las palabras y los granos salen de un mismo cuerpo.

Son expresiones.

Quizás cuando hay tanto que decir, no alcanza con escribir.

Y las palabras no dichas,  los vocablos guardados a algunos nos salen como granos.

Tratamiento en conjunto de dermatólogos y psicólogos, para estos cuerpos contemporáneos que dicen mucho pero guardan todo.

María.

Lo que dijo Eduardo.

Salió de su consultorio de calle florida y emprendió su vuelta al departamento, pensaba en que le daba fiaca cocinar para él solo, así que quizás pedía unas empanadas.

Se alarmó cuando dio cuenta que, aunque sus pies estaban en contacto con el pavimento de BsAs en un día de 39 grados, él tenía frío.
Su espalda estaba fría, sus brazos algo laxos.

Siguió caminando.

Sintió ahora un crujir en su interior, parecido al sonido de las tripas de un vientre cantor, era raro.. no venía de la panza.

Después de pensar un poco en aquella sensación de frío en el calor, en ese apetito no estomacal, el doctor llegó a la siguiente conclusión:- Tengo hambre, ese hambre del que habla Eduardo, el hambre de abrazos.
                                                                                           GB