Dos pies,
dos manos, una cabeza.
Un
encéfalo,
y dentro…
un ideal.
Una lucha,
un justiciero. Un estudiante
Un
vivo, un reclamador social.
Un otro.
Un día.
Una marcha.
Una bala.
Su muerte.
El llanto.
La impunidad.
“En
nosotros nuestros muertos para que nadie quede atrás”
Por un
Mariano Ferreyra que recorra las paredes de cualquier cráneo pensante y por
muchos estudiantes que lo dejen habitar en su bóveda.
GB
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